• Attico

PARA CITAR Y COMER PESCADO HAY QUE TENER CUIDADO.

Me apropio parcialmente del adagio para referirme al texto introductorio a la exposición virtual Memoria de Nosotras de la Fundación Paiz 2021, a cargo de la curadora Maya Juracán.

Óleo / Tela AnaMaría de Maldonado (nombre artístico de la autora).
AnaMaría de Maldonado (nombre artístico de la autora).

Se afirma que: “ …la mujer guatemalteca es asumida y reconocida como sujeto político hasta el año 1985, cuando es mencionada legalmente por la Constitución de 1985…” que es una interpretación a partir de una fuente secundaria tomada de un autor que puede tratarse de un historiador o un abogado –no se anota la procedencia del texto citado- experto constitucionalista como son ellos, los abogados, que tanto han llevado y traído el asunto de magistraturas y constitución en los últimos días, pero ese es tema de otro hipotético artículo.


En este texto interesa el lugar que ocupa la mujer en el contexto de ciudadanía, y para saberlo se consultó el Digesto de las constituciones del país.


En realidad la mujer fue reconocida por la Constitución Política de 1945 y cito textualmente los incisos correspondientes en el TÍTULO II. Nacionalidad y Ciudadanía.


Artículo 9, Inciso 1º. Son ciudadanos los hombres mayores de 18 años. Voto obligatorio.


Inciso 2º. Las mujeres mayores de 18 años que sepan leer y escribir. Voto optativo y secreto. Mismos que se repiten en las constituciones de 1956 y 1965, en ésta se abrevia en un solo artículo.

Artículo 13.- Son ciudadanos todos los guatemaltecos hombres y mujeres mayores de dieciocho años.


Artículo 14.- Son derechos y deberes inherentes a la ciudadanía elegir y ser electo.


Por lo que se deduce que las mujeres tienen desde entonces, es decir, 1945 derechos como ciudadanas.


En otro orden de ideas, se hace un comentario acerca de la falta de reconocimiento a las artistas en general, pero específicamente a aquellas que conforman la retrospectiva. Ante ese reclamo quiero recordar que la propia Fundación Paiz llevó a cabo, dirigidas por Ángel Arturo Gonzáles y Adrián Lorenzana, respectivamente, las magníficas exposiciones retrospectivas como homenaje a las artistas Antonia Matos (2002) que para su momento motivó un libro editado por los herederos de Matos, y para la exposición de Nan Cuz (2017) en cuyo contexto la Fundación editó el libro que acompañó la exhibición.


En 2011 Artecentro Cultural Graciela Andrade de Paiz, presentó la muestra retrospectiva de Isabel Ruíz titulada Retrográfica.


En el marco de la 20 Bienal de Paiz de 2016, en colaboración con Alianza Francesa se presentó Mujeres de cambio en las Bienales, con la participación de cinco artistas de diversas generaciones, que posteriormente se trasladó a Quetzaltenango.


De lo anterior puede afirmarse que las obras de artistas mujeres han sido ampliamente expuestas en colectivas de la fundación, hay nombres de artistas reconocidas como Lourdes de la Riva, Alejandra Mastro y Verónique Simar que han tenido un espacio importante en la Bienal, institución que ha contado con un buen número de mujeres en sus comités curatoriales entre quienes puede incluirse a Valia Garzón, Rosina Cazali, Marivi Véliz, Anabella Acevedo, Cecilia Fajardo Hill, Alma Ruiz y Alexia Tala.


Un caso especial es el de Antonia Matos de Massot, en 1934 su exposición fue censurada por una sociedad mojigata y prejuiciosa que no admitía un desnudo como sujeto pictórico y obligó a la artista a esconder su obra, sobre todo por tratarse de una dama de sociedad que se atrevía a ese desafío. Posteriormente, en 1982 fue homenajeada por La Dirección General de Cultura y Bellas Artes, en colaboración con Galería El Túnel. En 1993 El Túnel vuelve a hacer una retrospectiva como homenaje a su obra y es considerada Pionera del Arte Nacional.


Otras instituciones se suman a la tarea de destacar la trayectoria de reconocidas artistas, tal es el caso de La Universidad de San Carlos de Guatemala, que hizo un homenaje a Rina Lazo (1923-2019) en un video y entrevista con la artista. En 2009, se presentó una retrospectiva y publicó un libro sobre Delfina Luna Soto de Herrera (1827-1912) retratista desde los 14 años. Carmen Lind Pettersen (1900-1991) acuarelista quien dedicó su trabajo a la pintura de paisajes de la costa y principalmente a trajes regionales, en el año 1976 recibió la distinción Orden de Quetzal por la publicación de su libro Maya de Guatemala, además tiene una sala dedicada a su obra en el museo Ixchel.


En 2004 como parte del programa cultural del extinto Banco del Café, S.A, con el apoyo de la Embajada de México, auspició una muestra en homenaje a Isabel Ruiz dividida en dos sedes, las exposiciones Asepsia y Testimonio en el Auditorio Luis Cardoza y Aragón, Embajada de México y Autoinmerción y Río Negro en Bancafé.


Esto para mencionar algunos reconocimientos a las artistas visuales. Insuficientes aún, sí y la tarea quedó pendiente si se piensa en Magda Eunice Sánchez, Ana María Martínez Sobral, Regina Prado o Wilfreda López. En el campo de las letras se ha otorgado el Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias a varias escritoras contemporáneas. Para ser justos los reconocimientos a los artistas hombres tampoco abundan en el país.


Memoria de nosotras reúne solo a 18 artistas que recrean la figura femenina y cuyas obras forman parte de la colección de la Fundación, entre ellas, Irene Torrebiarte con fotografía fechada en 1970 y Glifo de Oro, en la IX Bienal de 1994, Irene comenzó su trabajo artístico en 1992 al graduarse en The Art Institute of Atlanta. Un pequeño error que solamente confunde al espectador pero no cambia la calidad estética de la obra.


Y por último, se consigna a Ana María Santizo, una artista en apariencia desconocida. Al seguir la lectura y ver la fotografía de la pieza, se descubre que se trata de Ana María Maldonado que es como ella decidió firmar sus obras, con el apellido de casada y es así como se le reconoce y debe mantener su identidad al honrar su memoria y no modificarlo en aras de una propuesta feminista o anti patriarcal.


De 1978, creación de la primera Bienal de Arte Paiz (BAP) a la fecha, se ha recorrido un largo camino de independencia y liberación muy difícil y pedregoso por parte de las mujeres artistas nacionales y extranjeras, por lo que la exposición virtual Memoria de nosotras, es un valioso aporte para el conocimiento del arte nacional. Sin embargo, para dejar a las nuevas generaciones que puedan tener interés en conocer la historia global de su país, es imperativo consignar los datos correctos, ciertos y fidedignos y evitar la repetición de datos equivocados que confunden y modifican la verdad.

Marzo 2021


Por Marcia Vázquez de Schwank


***Las opiniones de los artículos que aparecen en este blog son responsabilidad directa de su autor.***

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