MAX EDUARDO LEIVA (1966).
- elattico
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El mundo del arte y sus circunstancias repercuten siempre en la apreciación de determinados lapsos. Más si algunas de esas obras alcanzan espacios públicos. Max Leiva empieza a dar sus primeros pasos a finales del siglo XX, década esa última, que legó obras y nombres de importancia para el arte visual guatemalteco. Algunos de estos protagonistas, incluso, han destacado en el extranjero.
Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas entre 1988 y 1993, en donde se graduó con una especialización en escultura. Se hizo acreedor a una beca otorgada por UNESCO para la universidad de Silpakorn en la ciudad de Bangkok, Tailandia, en donde prosiguió sus estudios escultóricos y las técnicas de fundición. Además, recibió clases de modelado en el estudio de Dagoberto Vásquez Castañeda (1923-1999), teniendo como compañeras a Regina Prado de Batres (1943) y Ana María de Maldonado (1937-1997).
Aunque la talla de madera y mármol no le interesa mucho, frente a la Corte de Constitucionalidad, hay una escultura de él en mármol blanco que representa un caballo defendiendo la Constitución de Guatemala. Esta pieza posee valores sintéticos particulares. El níveo soporte sobre la que la esculpió le otorga un aurea deslumbrante. En una entrevista indicó que le gusta modelar en plastilina y luego seguir el proceso de fundición. También trabaja el latón y el hierro soldado.
Entre sus series más antiguas destacan sus personajes melancólicos ya en solitario como en parejas. Su composición acentúa esa soledad. Sin embargo, desde hace algunos años, también se ha inclinado por el movimiento: el Miguel Ángel Asturias en la Avenida Reforma, el Hermano Pedro a la salida del Aeropuerto La Aurora y el Jugador de Pelota Maya en la Villa Olímpica (Grecia) son buenos ejemplos de su obra pública más figurativa.
Pero es en la abstracción de la figura humana y las posibilidades que esta le ofrece lo que más destaca en sus propuestas. Personajes montando corceles, el abatimiento del cuerpo, la euforia, el miedo, la pena, el amor, felicidad, son referentes que se pueden apreciar en su trabajo. En la obra de Leiva destaca la búsqueda de la belleza.
En sus palabras: Casi siempre sale lo que me propongo, es espontáneo en el dibujo y la creación, pero mecánico en la realización. Los bocetos son la referencia y base de su producción. Por Guillermo Monsanto









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