"A-lumina" Claudio Vásquez Bianchi

El pasado sábado 6 de junio El Attico dio la bienvenida a la exposición A-LUMINA del fotógrafo guatemalteco Claudio Vasquez Bianchi. La muestra despoja al ser humano de la arrogancia hacia a un mundo que cree suyo. Más allá de una buena técnica en el uso de la luz, captura de la imagen e impresión, las fotografías evocan la génesis de la humanidad, en donde la tierra es el útero y la madre protectora.

La aspereza de la piedra volcánica envuelve un cuerpo desnudo, protegiéndolo, dándole cobijo y refugio. Estas dos fuerzas de la naturaleza confluyen en un escenario en el que parecen reposar, recuperando el vigor para el momento del próximo derroche de energía. Los personajes se funden sobre láminas de metal para mostrarse y llevar a los espectadores lo que el autor, Claudio Vásquez Bianchi, captó con su lente lúcida y sus limpias composiciones.

Están invitados a ser testigos de una exposición en la que convergen la rudeza y la fragilidad en un solo rostro, el de la naturaleza desnuda. Las fotografías serán exhibidas hasta el 29 de este mes.

 

El fotógrafo guatemalteco Claudio Vásquez Bianchi prepara su muestra A-LUMINA, que será inaugurada el 6 de junio a las 10:00 en la galería El Áttico, 4a. avenida 15-45, zona 14, y permanecerá abierta al público hasta el 29 del mismo mes.

De acuerdo con el artista, las piezas que conforman esta exposición despojan al ser humano “de la arrogancia hacia a un mundo que cree suyo”. Vásquez, amén del pulcro manejo técnico en el uso de la luz, captura imágenes que evocan la génesis de la humanidad, en donde y cuando la tierra es útero y la madre protectora. “La aspereza de la piedra volcánica envuelve un cuerpo desnudo, protegiéndolo, dándole cobijo y refugio. Estas dos fuerzas de la naturaleza confluyen en un escenario en el que parecen reposar, recuperando el vigor para el momento del próximo derroche de energía”, dice el fotógrafo con relación al contraste de texturas que ofrece en cada obra. De acuerdo con el académico Enrique Gordillo Castillo, en su artículo La desnudez humana como obra de la naturaleza, las fotografías de Claudio Vásquez muestran composiciones abstractas de formas pétreas y orgánicas que contrastan con la luminosidad y textura de la figura humana. “Es un conjunto de composiciones magistrales que muestran lo orgánico y lo inorgánico de los paisajes volcánicos en etapas de transición: imágenes surgidas de una maleza escasa que trascienden retorcidamente a troncos de árboles, profundamente marcados por las inclemencias del ambiente, en los que se funden y se integran las figuras humanas. La maestría en la composición se aprecia en la identificación de formaciones pétreas que hacen de hornacinas naturales que, enmarcando los cuerpos, contrastan tonos y texturas. Las figuras recrean el movimiento y el juego de luz y sombra de las formaciones naturales”, agrega. Pareciera, añade el estudioso, que en algún momento las vetas de un tronco viejo se transforman en una figura femenina o que un conjunto de formaciones rocosas asciende acompañando a una figura masculina.

Del artista Vásquez Bianchi montó su primera exposición individual en 2001, a la que se suman 5 muestras más entre las que destacan Acción vegetal, en 2003; Un escalón… otro encuadre, en 2004; y Un cuerpo… a puro tubo, en 2006. Además, ha participado en 9 muestras colectivas y ha sido galardonado en la XIV Bienal de Arte Paiz, 2002, en el Salón Selección del Jurado; con la 1ª. Mención en Obra x Obra, 2004; y Mención Honorífica, Concurso de Fotografía, XIII Bienal de Arte Paiz, 2002.

 

Texto tomado de Diario de Centro América

 

 

 

 

 

 

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